Alimentos En La Infancia (Primera Parte)

por | 29 septiembre, 2017

Necesidades Alimenticias De La Infancia

Alimentos En La Infancia

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Consideraciones Generales

En esta página Nutrición Infantil se habló de los aspectos prácticos de la nutrición temprana, sin poner mucha atención en las razones que la fundamentan. En esta sección hablaremos de la teoría de la nutrición, y se hará mención especial de algunos de los problemas que aparecen por desconocimiento de sus principios generales. Muchas de las observaciones pueden aplicarse a todas las edades, pero tienen importancia especial para el lactante cuyo crecimiento rápido y pocas reservas lo hacen extraordinariamente vulnerable a la desnutrición. Aparecen en esta sección los trastornos que pueden originarse en la ingestión insuficiente de cada tipo de substancia nutritiva.

El cuerpo humano necesita un suministro constante de oxígeno, agua y alimentos para mantener sus funciones vitales. Alimentos En La Infancia

El oxígeno es el más importante de estos factores, pues el organismo no posee reservas de él. En estado de salud, el suministro de oxígeno es gobernado por el control reflejo de la respiración que actúa automáticamente, sea cual fuere el estado de la conciencia. Si el suministro se interrumpe durante más de unos minutos, las reacciones químicas de oxidación que impulsan la maquinaria del cuerpo se suspenden y la vida mengua rápidamente. Así, pues, las enfermedades o los accidentes que amenazan el suministro de oxígeno plantean situaciones de urgencia médica inmediata. Alimentos En La Infancia

El cuerpo puede tolerar la falta de líquidos durante algunos días, mientras los obtiene de sus reservas. Sin embargo, la pérdida de agua continuada por piel y pulmones, orina y heces, produce disminución de los líquidos corporales y obstaculiza gravemente las relaciones químicas vitales. La sed asegura la ingestión adecuada de agua cuando hay líquido disponible ilimitado y las pérdidas corporales no son excesivas.

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En la inanición completa, el cuerpo puede sobrevivir durante dos o tres semanas, incluso más, pues consume sus reservas normales y sus propios tejidos. En estado de salud y con alimentación abundante, el hambre rige el ingreso cuantitativo suficiente de substancias nutritivas y, en cierto grado, gobierna la selección de sus tipos.

A diferencia del oxígeno y del agua, substancias químicas y sencillas que desempeñan funciones directas en el cuerpo, los alimentos constituyen una categoría amplia que comprende gran diversidad de substancias necesarias para el cuerpo, como combustibles para proporcionarle energía y como piedras de construcción para reparar los tejidos antiguos y elaborar los nuevos requeridos por el crecimiento.

La ciencia de la nutrición se ocupa en precisar las cantidades de los diversos componentes alimenticios (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales) que son necesarios no sólo para mantener la vida, sino también para dar las oportunidades óptimas para el crecimiento y mantenimiento de la salud. Se han estimado con cierta exactitud los niveles mínimos de muchos de los componentes alimenticios; suele ser más difícil fijar las cifras óptimas; en consecuencia, los autores no siempre concuerdan al sugerir la meta de la elaboración de dietas. Para suple-mentar sus conocimientos sobre necesidades nutritivas, el especialista de nutrición debe ser diestro en hacer los alimentos atractivos y aceptables.

Agua   

El agua constituye el 70% aproximadamente del peso corporal; el agua es el componente fundamental de las células donde se efectúan reacciones químicas importantes, del líquido intersticial que las circunda, de los líquidos de transporte como sangre, linfa y líquido cefalorraquídeo, y de las diversas excreciones corporales; sudor, orina, bilis y jugos intestinales. En condiciones normales de clima y actividad física, un adulto requiere aproximadamente un litro de líquido al día. Alimentos En La Infancia

El lactante sólo pesa la vigésima parte que el adulto, pero necesita 1300 cm3, poco más o menos, esto se debe a que el metabolismo del lactante es más activo. En consecuencia, la necesidad de líquidos es paralela a la producción de calor o al consumo de oxígeno, que explicaremos en la sección siguiente.

Cabe esperar que el niño mayor satisfaga su necesidad modesta de agua (30 a 50 cm3 por kg por día) en virtud de la sed. Se obtienen líquidos no sólo de los componentes líquidos de la dieta, sino también de la concentración importante de agua de muchos alimentos, que comúnmente consideramos “sólidos”.

Infancia

En la infancia, el ingreso y la eliminación de agua son mucho más rápidos; para satisfacer la pérdida normal de líquidos, deben ingerirse al día de 100 a 150 cm3 por kg de peso corporal. Los alimentos naturales y artificiales del lactante son líquidos muy poco concentrados, por lo cual la necesidad hídrica suele satisfacerse con la alimentación adecuada. Sin embargo, como el lactante no puede pedir agua si sufre sed, es indispensable vigilar atentamente el ingreso. Alimentos En La Infancia

El suministro inseguro de leche materna, el tiempo de calor, la fiebre o las pérdidas por diarrea o vómitos, pueden conducir a deshidratación más rápidamente que en el adulto, incluso en niños mayorcitos. En la práctica suele bastar con dar agua una o dos veces al día al niño sano, y permitir que su sed decida si el ingreso líquido es suficiente o no lo es. Efectos y tratamiento de la pérdida grave de agua (deshidratación) se describen en diarrea.

Energía

Como toda máquina, el cuerpo debe tener una fuente de energía para efectuar su trabajo. Los alimentos cumplen dos finalidades:

  1. Proporcionan el combustible utilizado por el cuerpo; en el proceso, se consume oxígeno y se liberan energía y calor.
  2. Proporcionan las substancias químicas necesarias para la elaboración de nuevos tejidos.

Al estimar las necesidades y plantear o valorar las dietas, deben tomarse en cuenta ambas finalidades. En la práctica lo más sencillo es comenzar considerando la cantidad total de combustible o energía necesarios por día; después se calcula la proporción de los distintos tipos de combustibles (proteínas, hidrocarbonados y grasas) de la cantidad total. Por último, es necesario asegurarse de que están incluidas las vitaminas y minerales indispensables. 

El contenido energético de los alimentos se expresa en calorías, es decir, la cantidad de calor que generan en su combustión en el organismo. Una gran caloría (unidad empleada en trabajo metabólico) se define como la cantidad de calor necesaria para aumentar en 1°C la temperatura de un litro de agua. Por métodos experimentales se ha comprobado que la combustión de carbohidratos y proteínas en el cuerpo suministra como promedio cuatro calorías por gramo; en cambio, la grasa proporciona aproximadamente nueve calorías por g.

La velocidad con la cual el cuerpo utiliza energía se llama gasto metabólico. Puede estimarse directamente midiendo la cantidad de calor que desprende el organismo. Si se liberan 1500 colorías al día, tendrá que ingerirse una cantidad equivalente de combustible, en forma de alimentos, para suministrar esta energía. En la práctica clínica, es más cómodo medir la cantidad de oxígeno utilizado en la combustión, cifra que resulta exactamente paralela a la producción de calor. Esto puede hacerse calculando la cantidad de oxígeno extraída de aire que entra y sale de los pulmones durante un periodo determinado de tiempo.

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Este tipo de medición del metabolismo se efectúa en condiciones especiales, llamadas estado basal; teóricamente, éste es un estado de trabajo corporal mínimo, en el cual el individuo debe estar sano, en reposo, en relajación, sin digerir alimentos y sin efectuar trabajo muscular innecesario. Claro está que resulta difícil obtener estas condiciones cuando se efectúan los estudios con lactantes o niños pequeños, pero distintos investigadores pacientes han podido estimar con bastante exactitud las necesidades basales de los niños, incluso de lactantes prematuros.

La necesidad basal de energía es proporcionalmente alta durante los primeros meses de la vida (55 a 60 calorías por kg de peso corporal al día) y disminuye gradualmente hasta la mitad, poco más o menos, en la madurez. Además del combustible necesario para las actividades internas mínimas del cuerpo, se necesita energía para la contracción muscular, el crecimiento, el trabajo de digerir alimentos (acción dinámica específica) y para reemplazar la pérdida inevitable por las heces. En los lactantes y niños hay grandes variaciones individuales de crecimiento y actividad física. Alimentos En La Infancia

En consecuencia, es difícil predecir, con exactitud la cantidad total de energía que necesita un niño determinado. Pocos lactantes quedarán satisfechos y crecerán con menos de 80 calorías/kg/día; la mayor parte requieren de 100 a 120 calorías, y unos cuantos que crecen rápidamente o son muy activos pueden necesitar 150 calorías o más.

Desnutrición General 

Cuando la ingestión defectuosa de calorías dura cierto tiempo, se produce desnutrición. En sus formas más graves, esta forma de inanición del lactante se conoce como demacración, atrofia o atrepsia. Puede originarse por pobreza, alimentación insuficiente o ignorancia de las necesidades alimenticias, o acompañar a enfermedades con vómito y diarrea, dieta terapéutica prolongada o anormalidades de la absorción.

En países donde hay vigilancia cuidadosa de la salud infantil, la desnutrición está desapareciendo rápidamente. Pero en otros lugares sigue siendo grave problema por ignorancia, negligencia y pobreza.

Cuando no se obtiene suficiente energía de los alimentos tomados, el lactante empieza a consumir sus propias reservas. Lo primero en emplear son los depósitos de grasa cutánea y subcutánea, y queda la piel floja y delgada como papel. Cuando se emplea la grasa de las regiones glúteas, su piel cuelga como par de calzones demasiado largos. El último depósito utilizado son las almohadillas de los carrillos por lo que las mejillas hundidas que caracterizan al rostro del desnutrido deben tomarse como señal de pérdida grave de peso. Se agota también la grasa orbitaria, y los ojos se hunden profundamente. El esqueleto hace prominencia en sus protuberancias y las manos toman forma de garra. Cuando se detiene el crecimiento del cuerpo, la cabeza puede seguir haciéndolo, y alcanzar tamaño muy desproporcionado.

Inanición

La inanición se acompaña también de pérdida de función de varios órganos. El consumo de proteínas plasmáticas y de otras partes del cuerpo reduce su concentración sanguínea y puede acompañarse de volemia baja o edema. Disminuye la circulación periférica, se reducen el pulso y la presión arterial, y la temperatura corporal cae a niveles subnormales conforme baja el metabolismo general. Finalmente, el pequeño puede sufrir episodios súbitos de síncope que suelen terminar en muerte.  

A mediada que progresa la inanición, disminuye la resistencia a las infecciones, por lo que suele complicarse con padecimientos pulmonares, infecciones urinarias, furunculosis o aftas. A la vez, la infección puede alterar la digestión de alimentos, iniciando un círculo vicioso.

Puede haber tanto estreñimiento como diarrea mucoide por “desnutrición”. La desnutrición general puede acompañarse de deficiencia de una a más vitaminas, y un componente común del cuadro, es la anemia por falta de hierro. Conforme disminuye la actividad y la circulación periférica, la piel se hace vulnerable a las úlceras por presión prolongada. Alimentos En La Infancia

El tratamiento consiste en re-hidratar, si hay deshidratación, y proporcionar medidas generales de sostén con transfusiones    pequeñas frecuentes. Deberá darse alimentación con cuidado, ya que la capacidad del pequeño para aprovechar los alimentos es limitada. Si se ofrece mucho alimento al principio, el niño puede sufrir diarrea y perder más de la que gana. Se empezará con alimentos diluidos y de fácil digestión, que se irán aumentando según se toleren. Puede sen necesario, finalmente, ofrecer hasta 200 ó 250 calorías por kg de peso real antes que se inicie la recuperación. Las infecciones deben tratarse con energía y se administrará buena cantidad de vitaminas.

El Cuidado De Enfermería

Se orientará hacia la conservación de la temperatura corporal con lámpara de calor o incubadora y ropa adecuada. Es muy importante el cuidado de la piel para evitar las úlceras de decúbito. Es esencial la atención y consentimiento emocionales en forma de mimos, satisfacer la necesidad de mamar y tomando al niño en brazos para que el cuidado físico rinda frutos. Alimentos En La Infancia

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