Cambios Durante El Primer Año: CRECIMIENTO FÍSICO

por | 28 septiembre, 2017

Cambios Durante El Primer Año: Crecimiento Físico

Cambios Orgánicos Durante El Primer Año

Conforme avanzan crecimiento (aumento de tamaño) y desarrollo (aumento de la capacidad funcional) corporal, no todas las partes que intervienen lo hacen con el mismo ritmo. Los detalles de los cambios que ocurren son demasiado numerosos para describirlos aquí, pero mencionaremos algunas de las relaciones más importantes:

Cambios Durante El Primer Año

Cambios Durante El Primer Año

Cabeza:

  • El crecimiento del cráneo va casi tan rápido como el del cuerpo durante el primer año. Se lleva a cabo según la velocidad con que se expande el cerebro.
  • Este progresa rápidamente al tamaño adulto y será dos tercios de él al terminar el primer año, al paso que el peso corporal será menor de la cuarta parte de la cifra adulta definitiva. 
  • Esta rápida expansión del cerebro es posible gracias a que el cráneo del recién nacido está formado por huesos separados que no se unen de manera permanente hasta que ha terminado el crecimiento cerebral.
  • Pueden palparse al nacer las hendiduras entre los huesos, y en dos sitios hay hiatos suficientemente grandes para que quepa por ellos la punta del dedo; son las fontanelas anterior y posterior. Hacia los dos meses de edad se ha cerrado por lo general la fontanela posterior, y no podrá apreciarse ya. La fontanela anterior persiste con grandes variaciones de tamaño. Las fontanelas menores empiezan a desaparecer cuando el niño tiene nueve o diez meses de edad; las mayores siguen abiertas y palpables hasta el segundo año de vida. Su base está constituida por una membrana muy resistente (duramadre), por lo que no habrá peligro para el encéfalo subyacente si se toca. 
  • El perímetro cefálico aumenta desde unos 35 cm al nacer hasta 47 cm al cumplir el primer año.
  • Los niños normales pueden variar por más de 1.5 cm del promedio de cada edad.
  • El crecimiento demasiado rápido debe despertar sospecha de que la expansión de cerebro (hidrocéfalo) o de estructuras encefálicas (hematoma subdural) es anormal. 

Cambios Durante El Primer Año: Crecimiento Físico

  • El crecimiento insuficiente significa por lo general desarrollo defectuoso del cerebro (microcefalia).
  • Los pequeños huesos del lactante son relativamente blandos y flexibles, por lo que si duerme en posición predisponen-te, la región comprimida del cráneo puede aplanarse en forma visible. No hay peligro para el cerebro; la asimetría producida se corregirá gradualmente durante el crecimiento del cráneo, una vez que el niño empiece a pasar buena parte del día con la cabeza erguida.

En ocasiones, aunque raras, los niños nacen con dientes. Por el peligro que hay de aspirarlos si se aflojan, deben extraerse estas piezas inútiles y peligrosas. Rara vez se inicia la erupción dental normal antes del tercer o cuarto mes. Por lo general, los primeros en aparecer son los incisivos centrales inferiores. La fecha de la primera erupción es muy variable. Un número importante de niños la experimentan al acercarse al primer año de vida. Casi siempre la aparición de la dentadura es relacionada con fiebre, irritabilidad y alteraciones digestivas en los niños pequeños. Aunque indudablemente algunos pequeños están molestos con ello. Cambios Durante El Primer Año

Al nacer, el maxilar inferior del pequeño está deprimido hacia atrás de manera notable, por lo que el maxilar superior sobresale netamente. El crecimiento de las dos estructuras es más rápido en la mandíbula. Al finalizar el primer año, muchos niños han desarrollado barbillas prominentes, y ha disminuido la diferencia de las superficies mordedoras de ambos maxilares.

Tórax:

También el crecimiento del tórax es rápido durante la lactancia. Al nacer, la circunferencia a la altura de los pezones, es ligeramente menor que la de la cabeza. Generalmente alcanza al perímetro cefálico entre el quinto y el séptimo mes, luego lo supera. Los pulmones aumentan de tamaño más rápidamente que el resto del contenido torácico, lo que hacen que se ventilen bien. Por esto la frecuencia de las respiraciones disminuye a unas 30 por minuto.

El corazón crece también, pero con menos rapidez que el tórax, por lo que radio-lógicamente se ve menor al año de edad que al nacer. La frecuencia del pulso se mantiene muy lábil durante la lactancia, entre 80 y 160 por minuto, según los factores extraños que la alteren. Cambios Durante El Primer Año

Abdomen:

No hay desarrollo importante de los músculos abdominales durante el primer año, y el lactante sano sigue siendo barrigón cuando se sienta o se pone de pie. El hígado crece proporcionadamente al resto del organismo y puede seguirse palpando durante todo el primer año. En algunos lactantes normales se percibe también la punta del bazo.

La función renal, reducida al nacer, mejora durante el año y semeja la del adulto cuando llega al primer cumpleaños. Los genitales externos conservan su aspecto infantil. Por falta de estímulo de las hormonas maternas, pueden incluso parecer más pequeños que al nacer. Cambios Durante El Primer Año

Desarrollo Óseo:

Los cambios de estatura que se han observado reflejan el crecimiento de huesos largos y columna vertebral. Además de su aumento de tamaño, el sistema esquelético madura. Durante el crecimiento, todos los huesos son inicialmente cartílago, que gradualmente se transforma en substancia ósea. Antes del nacimiento, la parte central de todos los huesos largos ha pasado ya esta transición, pero la epífisis de los huesos grandes y los huesos pequeños, como los del carpo y tarso, siguen siendo cartilaginosos.

Conforme crece el cuerpo, puede seguirse la aparición de nuevos centros de osificación y el crecimiento y extensión de otros, tomando radiografías de diversas partes del esqueleto. El hueso es visible en la placa radiográfica, el cartílago no lo es. El aspecto es suficientemente claro para permitir al radiólogo calcular la “edad ósea” de un niño. Si coincide con la edad cronológica, el esqueleto está madurando al ritmo esperado. Se observan variaciones importantes de lo normal en algunas enfermedades como cretinismo y síndrome suprarrenogenital. 

Durante el primer año, el número de huesos osificados del tarso aumenta de dos a cuatro y el de los del carpo de cero a dos. Aparecen cambios en la osificación de otros huesos, pero los mencionados son los que generalmente se toman en cuenta para calcular la edad ósea. Cambios Durante El Primer Año

Piel y Cabello: 

La piel pierde gradualmente su propensión a descamarse y secreta más sebo lubricante cuando el pequeño pasa su primer año de edad. Adquiere mayor resistencia, pero en muchos lactantes sigue reaccionando fácilmente a los irritantes locales. Las glándulas sudoríparas, inactivas al nacer, empiezan a funcionar durante el primer o segundo mes, y ayudan al pequeño a regular su temperatura corporal cuando el medio externo es demasiado caliente. Durante los últimos seis meses muchos niños adoptan un lustre amarillento por el exceso de caroteno circulante en la sangre. Es fenómeno normal; se distingue de la ictericia en que no hay pigmentación de la esclerótica.

Muchos niños nacen con zonas de piel cubiertas de vello fino: es un residuo del lanugo de la vida fetal. Se desprende generalmente durante el primer año. El pelo de la cabeza es reemplazado por otro nuevo. Hay diferencias notables en la forma y rapidez de caída del lanugo según los niños. Una forma común es la pérdida del pelo más alto con persistencia de un anillo periférico de mechones largos, lo que da al niño aspecto de fraile tonsurado. Aparece nuevo pelo como crecimiento felpudo. Al final del primer año las madres deben prepararse para el primer corte de pelo si el niño es varón.

Sangre:

Durante el primer año ocurren cambios importantes en el número de células circulantes en sangre periférica. Con objeto de interpretar bien los recuentos sanguíneos, la enfermera debe conocer los cambios normales. Las concentraciones elevadas de eritrocitos y hemoglobina del recién nacido disminuyen con rapidez durante las primeras semanas y llegan al punto más bajo al rededor de los cuatro meses de edad, después de lo cual empiezan a aumentar lentamente, alcanzando las cifras normales del adulto en la segunda infancia.

Las cifras de leucocitos son altas en las primeras semanas, y aunque las totales descienden en promedio hacia las del adulto al final del primer año, persiste gran labilidad, por lo cual la elevación de la cifra de leucocitos en un lactante debe interpretarse con cautela.

La fórmula diferencial, que enumera los diversos tipos de leucocitos, normalmente muestra gran preponderancia de linfocitos y monocitos durante la lactancia. Pueden encontrarse también eosinófilos con frecuencia relativa más elevada que en la persona mayor. El número de plaquetas cambia poco. Cambios Durante El Primer Año

Sistema Linfático:  

En la lactancia temprana los ganglios linfáticos son difíciles ver o palpar. Como respuesta a infección local de una zona drenada por ellos, el aumento rápido de tamaño puede hacer que sobresalgan, a la vez que elaboran anticuerpos para defender los tejidos lesionados. Cambios Durante El Primer Año

Al año de edad muchos niños presentan hipertrofia generalizada o local de los ganglios linfáticos. Una vez aumentados de volumen, los ganglios no regresan a su tamaño original aun cuando haya sido dominada la infección. Las amígdalas palatinas, verdaderos ganglios linfáticos especializados, suelen ser pequeñas al nacer, y difíciles de ver. Conforme se presentan infecciones respiratorias, aumentan progresivamente de tamaño.

Las adenoides no son visibles, pero sufren generalmente una hipertrofia semejante como respuesta a las infecciones nasales.

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