Alimentación En La Infancia: (Segunda Parte)

por | 3 octubre, 2017

Alimentación En La Infancia

Alimentos 

1. Proteínas

Son parte esencial de todas las células vivas. Al funcionar la célula, utiliza proteína que necesita ser remplazada; el crecimiento exige suministro adicional. Un niño que crece necesita más proteínas, en proporción de su tamaño, que uno que ha dejado de crecer. Alimentación En La Infancia

Necesidades Proteínicas Del Lactante

  • Los cálculos de necesidades proteínicas del lactante se han basado principalmente en las proteínas suministradas cundo el niño es amamantado adecuadamente. En estas circunstancias, se ingieren aproximadamente 2 a 2.5 g diarios de proteína por cada kg de peso corporal.
  • Cuando es imposible alimentar al niño con leche materna, se acostumbra emplear formula y leche de vaca. Se acepta, en general, que las proteínas de la leche de vaca son biológica-mente inferiores a las de la leche humana, a causa de las diferencias en la proporción relativa de aminoácidos esenciales.
  • Considerando que pueden ser inferiores en aproximadamente 20%, las necesidades proteínicas cuando se alimenta al niño con leche de vaca son de 2.5 a 3 g por kg de peso corporal. Cuando se alimenta a los lactantes con leche de vaca en las cantidades acostumbradas, el ingreso proteínico es, como mínimo, de 3.5 g por kg, a veces hasta 4.5 g.
  • El excedente sobre la necesidad teórica se utiliza perfectamente y aumenta el crecimiento. Los lactantes toleran todas las proteínas que pueden administrárselas como leche sin diluir, a condición de que se haya empleado algún medio para adaptarla a su digestión.
  • En ocasiones, cuando los niños son alérgicos a la leche de vaca, ésta se substituye con preparados vegetales, como la “leche de soya”. Las proteínas de este vegetal son completas, pero deben suministrarse en cantidad mucho mayor para proporcionar todos los aminoácidos esenciales en dosis suficientes.
  • De ordinario, la cantidad de proteína de soya suministradas en la alimentación es mayor en 50% que cuando se emplea la leche de vaca. Alimentación En La Infancia 

    Alimentación En La Infancia

    Alimentación En La Infancia

2. Grasas 

Son una combinación de glicerina y ácidos grasos; se distinguen por las diferencias en los ácidos grasos. Se ha comprobado que algunos ácidos grasos (linoleico y araquidónico) son indispensables para ciertos animales. Algunos niños privados de estos ácidos grasos sufren cambios en la piel. No puede determinarse específicamente la cantidad de grasa necesaria. Alimentación En La Infancia

La principal función nutritiva de las grasas es suministrar energía, y en tal sentido pueden ser substituidas completamente por los carbohidratos. Sin embargo, algunas grasas son muy convenientes en la dieta porque poseen vitaminas liposolubles indispensables, aunque estas vitaminas pueden administrarse en preparados especiales si es necesario. Las grasas también son convenientes porque suministran bastante más energía por unidad de peso que las proteínas y carbohidratos; de esta manera preservan la función digestiva y la absorción, y distribuyen la carga de la producción de energía entre mayor número de funciones corporales.

Además, las grasas contribuyen de manera importante a dar sabor a la alimentación; sin ellas es probable que la ingestión total de alimentos sea insuficiente, si se deja a voluntad de la persona.

3. Carbohidratos 

La principal función de los hidratos de carbono es proporcionar energía; estas sustancias son un componente indispensable del cuerpo. El desdoblamiento de las proteínas y, en cierta medida, de las grasas, proporciona carbohidratos. Si bien teóricamente es posible obtener carbohidratos suficientes de esta manera, resulta mucho más práctico considerar que existe una necesidad de carbohidratos. Para economizar la combustión de grasas, cierta cantidad de energía debe proceder de otras fuentes.

La facultad del cuerpo de efectuar la combustión completa de las grasas es limitada. Cuando las necesidades energéticas requieren el consumo de una cantidad excesiva de grasas, se forman cuerpos cetónicos que, si alcanzan gran concentración, pueden provocar acidosis. En la dieta común, la cantidad de carbohidratos excede en mucho de este mínimo, y excepcional-mente es necesario considerar el requerimiento de estas substancias. Cuando se ingieren carbohidratos en cantidades que exceden de las necesidades energéticas inmediatas, lo que es frecuente, se almacenan en el cuerpo como grasas.

4. Minerales

Determinados minerales son esenciales para el organismo y el crecimiento, y para los procesos vitales. Con pocas excepciones (fundamentalmente la del hierro) estos elementos se consumen en cantidades suficientes en la dieta de los lactantes, y se encuentran en la leche en concentraciones adecuadas para llenar las necesidades diarias cuando se apaga el hambre. En condiciones especiales de enfermedad o de reglamentaciones dietéticas no comunes, las reservas orgánicas pueden disminuir y aparecer en consecuencia signos de deficiencia de un mineral.

Se presentan dos tipos de anemia durante la infancia, que son primordialmente resultado de ingestión insuficiente de hierro. Sus mecanismos y tratamiento son semejantes:

a. Anemia Hipocrómica o Por Deficiencia De Hierro

La forma más común de anemia en el lactante se debe a que no hay en la dieta hierro suficiente para elaborar la hemoglobina que necesita durante el crecimiento. La anemia se caracteriza por producción relativamente normal de eritrocitos; éstos son de menor tamaño que el normal y la concentración de hemoglobina es muy deficiente, por lo cual pueden contener menos de la mitad de la cifra normal.

Este tipo de anemia se llama Hipocrómica o Microcítica. Ocurre entre los nueve meses y los dos años y medio de edad. Casi invariablemente el niño se ha aficionado excesivamente a la leche, ingiere uno o dos litros al día y rechaza casi todos los demás alimentos.

A pesar de la anemia bastante grave, la actividad se perjudica poco. De ordinario, el niño está pálido, irritable y rehusa persistentemente alimentos sólidos.

El tratamiento consiste en añadir un preparado de hierro a la ración láctea diaria. Esto suele producir rápida mejoría de la anemia y aumento del apetito para otros alimentos distintos de la leche, por lo cual gradualmente puede animarse al niño a ingerir una dieta mejor equilibrada desde el punto de vista nutritivo.

Cabe esperar que los valores sanguíneos se normalicen en el plazo de cuatro a ochos semanas. Si la anemia es muy grave y hay insuficiencia circulatoria, o el pequeño sufre otra enfermedad, muchos son los casos en que puede ser necesario corregir la anemia rápidamente, valiéndose de la transfusión sanguínea. Alimentación En La Infancia

b. Anemia En Los Prematuros

Al nacer, el niño prematuro suele tener valores medios normales de hemoglobina y eritrocitos; la reserva férrica procedente de la madre también es adecuada para su menor tamaño. Sin embargo, como crece muy rápidamente durante los primeros meses de la vida, y la dieta posee poco hierro, con frecuencia la médula ósea es incapaz de satisfacer la necesidad de nuevos eritrocitos, sobre todo la de hemoglobina adicional.

En consecuencia, hay disminución notable del número de eritrocitos y la concentración de hemoglobina; este fenómeno es semejante al que se observa en el niño nacido a término, pero más intenso. Cuando más pequeño es el prematuro, mayor tiende a ser la anemia durante estos primeros meses.

Se administra sistemáticamente hierro a los niños prematuros, para tratar de prevenir o disminuir la magnitud de la caída de la hemoglobina. No siempre tiene éxito este tratamiento; parece probado que el niño prematuro no es capaz de absorber y utilizar el hierro adecuadamente durante las u ocho primeras semanas de vida. De ordinario, puede permitirse que la hemoglobina descienda a valores muy bajos, inclusive de 6 a 8 g por 100 ml.

La anemia más grave puede exigir transfusión sanguínea. En el comercio hay preparados de hierro para uso intramuscular, que pueden administrarse precoz-mente a los niños prematuros. No se observa con frecuencia ninguna de las otras deficiencias minerales. La absorción imperfecta de calcio es parcialmente responsable del raquitismo, que se describe al tratar de la vitamina D.

5. Vitaminas

Las vitaminas son substancias alimenticias accesorias necesarias al organismo en cantidades mínimas para intervenir en determinados procesos metabólicos. Son productos químicos orgánicos de estructura conocida la mayor parte de los cuales puede sintetizarse en el laboratorio. Sin embargo, el organismo humano no puede hacerlo así, por lo que deben ir en los alimentos. El cuerpo puede almacenar la mayor parte de estas substancias, para disponer de reservas. Al contrario de lo que sucede con las substancias nutritivas más indispensables, la carencia de vitaminas debe ser prolongada antes que aparezcan síntomas.

La falta absoluta de oxígeno es normal en unos minutos; la de agua, en días, de alimento, en semanas; pero la de vitaminas requiere meses para serlo. Esto se debe en parte a que hay reservas orgánicas que deben agotarse antes que aparezcan los síntomas, y parte a que la vida puede seguir más o menos adelante a pesar de que haya deficiencia vitamínica.

El crecimiento rápido durante la lactancia no sólo aumenta las necesidades de viataminas, sino que acelera el agotamiento de las reservas. De aquí se observen la mayor parte de enfermedades por deficiencia más en la lactancia que en otros periodos de la vida. Alimentación En La Infancia

Alimentación En La Infancia

El conocimiento detallado de las funciones de las vitaminas ha permitido eliminar casi completamente las enfermedades por deficiencia en los niños que reciben atención adecuada. Esto se ha logrado gracias a la educación pública en clínicas de bienestar infantil, preparación de compuestos vitamínicos relativamente baratos y casi universalmente aceptables, y en algunos casos por adición profiláctica de vitaminas en cantidades adecuadas a la leche y a las fórmulas patentadas para lactancia.

Por desgracia, no todos los lactantes están protegidos por estas medidas comunales. En Estados Unidos se observan casos esporádicos de deficiencia; en países donde la instrucción y la economía dejen que desear, pueden verse con mayor frecuencia estos padecimientos. Las virtudes de la vitaminas han sido exageradas por intereses económicos, de manera que muchos lactantes, niños y adultos reciben en la actualidad cantidades excesivas con el objeto, erróneo de protegerse de enfermedades o producir un estado de “supersalud”. Alimentación En La Infancia

Las pruebas de que cantidades mayores del mínimo necesario de vitaminas produzcan mejor efecto en la salud son dudosas, salvo en determinadas enfermedades. En la mayor parte de casos la dosis excesiva no es peligrosa, aunque si costosa, pero pueden aparecer efectos tóxicos tras abuso prolongado de algunas de estas substancias.

Alimentos En La Infancia (Primera Parte)

RELACIONADOS

 

 

    

 

Comparte esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Un pensamiento en “Alimentación En La Infancia: (Segunda Parte)

  1. furtdsolinopv

    I really like your writing style, good information, thanks for putting up :D. “Much unhappiness has come into the world because of bewilderment and things left unsaid.” by Feodor Mikhailovich Dostoyevsky.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *