Chupetes: Pros y Contras En Niños

por | 15 octubre, 2017

Chupetes: Otra técnica de aumentar la succión del lactante pequeño consiste en proporcionarle un chupete.

Muchas madres los consideran repulsivos y temen que los niños los sigan usando hasta los dos o tres años de edad. Sin embargo, muchos médicos piensan que son útiles para tratar el cólico y prevenir que los pequeños se chupen el dedo.

Unos cuantos niños empiezan a chuparse el dedo cuando se usan chupetes liberalmente durante las horas de vigilia, cuando los lactantes pequeños tratan con impaciencia de ponerse algo en la boca. Chupetes

Sin embargo, si se emplean durante el sueño, el niño puede acostumbrarse a dormirse con algo en la boca y no podrá quedarse dormido a menos que tenga un chupete o biberón en la boca.

En estas circunstancias, por lo tanto, se prolonga el periodo de dependencia.

Spock refiere “la succión de chupete” o del pulgar, por muchas razones. Se empleará el primero antes que se use el pulgar. Se dispone con mayor dificultad del chupete que el dedo, por lo que el niño se entretiene con mayor facilidad en otras actividades e intereses que le darán placer externo y satisfacción de aprender. Los chupetes no contribuyen a la deformación del maxilar inferior del niño ni a que los dientes hagan protrusión.

Chupetes

Chupetes

Chupetes: Pros y Contras En Niños

Muchos padres se preocupan por la succión del pulgar porque temen que aparezca una deformidad permanente de la mandíbula de su pequeño. Hay estudios que han demostrado que esta costumbre puede ser causa de cierre imperfecto de los dientes desiguales (de leche), pero que tal malformación generalmente se va corrigiendo sola si se abandona la costumbre antes de los cinco años de edad.

La persistencia en el hábito después de ella puede hacer que la malformación sea permanente.

La succión prolongada del pulgar en un niño apático que muestra poco interés por el mundo que lo rodea es signo de inseguridad; es síntoma que indica que la vida y la manera de vivir del niño no lo satisfacen emocionalmente como debería ser.

Puede necesitar juguetes o amigos para combatir el aburrimiento, o quizá ayuda para aprender a jugar y hacerse sociable con otros niños. Incluso puede sentirse emocionalmente aislado de su madre o enfermera y tener miedo de acercarse a ellas como lo necesita.

La única intervención valiosa en su favor será hallar la causa de su malestar y eliminarla. Regañarlo, castigarlo o hacerse el desentendido sólo sirven para aumentar su necesidad de bienestar. No sólo sufrirá más al verse regañado y censurado, sino que dependerá de su dedo pulgar. Chupetes

La Asociación Española De Pediatría dice:

El uso del chupete se encuentra muy arraigado en las sociedades desarrolladas, ya que calma el llanto de un bebe, ayuda a conciliar el sueño, y reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables, situaciones que provocan preocupación y ansiedad en los padres. Muchos profesionales sanitarios y la sociedad en general piensan que son inofensivos e incluso beneficiosos y necesarios para el desarrollo del lactante.

El Debate De La Alimentación Con Cucharita

No puede establecerse arbitrariamente el momento más propicio para ofrecer al lactante los alimentos con cucharita. Hay muchas variantes individuales a considerar.

Por fortuna, desde el punto de vista nutricional hay un espacio de varios meses durante el que pueden llegarse a resolver tales problemas antes que el lactante se vea privado de manera importante de la cantidad necesaria de alimento, hierro y vitaminas accesorias.

Los factores distintos a la alimentación en sí que deben tomarse en cuenta son adaptación neuromuscular del lactante, apetito e impulso de succión, calidad de las relaciones entre alimentador y alimentado y presión social de competencia, sugestiones, críticas y supervisión profesional que recibe la madre (o la enfermera).

El niño promedio adquiere el control muscular necesario para aceptar de buena gana el cereal y la fruta a los dos y medio o tres meses de edad, las verduras a los cuatro o cuatro y medio meses, carnes y sopas a los cinco y medio o seis meses. Sin embargo, los lactantes maduros o hambrientos pueden, con un poco de enseñanza, aprender a tomar estas substancias dos o aun tres meses antes de las edades mencionadas.

Rara vez interviene su capacidad para digerir tales alimentos, pues se ha demostrado que los recién nacidos, e incluso los prematuros, pueden con tales alimentos si han sido machacados debidamente. El grado a que estos alimentos son necesarios desde el punto de vista nutritivo o fisiológica-mente deseable sigue sin determinar, y requiere solución individual. Chupetes

Advertencias:

Independientemente de la edad a que se proporcionen alimentos sólidos al lactante, las nuevas madres (y las enfermeras no experimentadas) deben estar advertidas de las dificultades que pueden ocurrir al estimular al lactante a aceptar nuevos alimentos en la dieta. Deben saber que al principio todos los lactantes actúan como si les disgustaran los sólidos.

Algo de su comportamiento se debe probablemente a la sorpresa de sabor y sensación de los nuevos alimentos. En realidad, la conclusión de quien alimenta se debe con mayor frecuencia a mala interpretación de los movimientos que hace el pequeño con la lengua.

Está tratando los sólidos de la misma manera que hace con la leche, pero la protrusión de su lengua durante la succión hace que se vea como si estuviera intentando escupir el alimento.

Para el alimentador inexperto es fácil perder la paciencia e irritarse, frustrarse o ponerse ansioso. El resultado puede ser forzar la alimentación o abandonar todo esfuerzo. Esto no soluciona nada al que alimenta ni al alimentado.

Saber Entender Al Niño:

La alimentación forzada hace que la madre se sienta inepta o irritada consigo misma y con su pequeño. Este no puede ayudar, sino simplemente “percibir” los sentimientos del adulto, y puede empezar a asociar la alimentación con ellos, por lo cual las experiencias subsecuentes serán causa de tensión más que aprendizaje agradable. 

Así la hora de la alimentación puede convertirse en una pugna de voluntades que destruirá seguramente la relaciones placenteras hasta el momento entre la madre (o enfermera) y pequeño.

Tampoco es solución al problema abandonar el intento de administrar nuevos alimentos. Esto pone al que alimenta en desventaja. Está bien un tiempo corto de suspensión de los nuevos alimentos, pero ponerlos indefinidamente sólo privará al pequeño de substancias nutritivas necesarias y aumentará su resistencia al cambio.

La persuasión suave y repetida o el cambio de diversos alimentos doblegará casi siempre la resistencia inicial.

Cuando se proporcionan alimentos sólidos por primera vez, el hambriento pequeño espera leche y quiere succionar.

Puede sorprenderse y desconcertarse con sabor y consistencia y expresar su descontento conforme el alimento escurre por su barbilla. A la leche responde de manera automática con movimientos de succión que la llevan a faringe y hacen pasar por estómago sin esfuerzo.

Pero ahora se encuentra con un problema nuevo. Debe aprender a llevar el material apelmazado o pastoso sobre el dorso de la lengua de manera que alcance, al caer hacia atrás, los músculos de la deglución, sin estimular sus reflejos de vómito o tos. Chupetes

Darle Apoyo

Tal maniobra debe ser aprendida, entre tanto, el pequeño necesita recibir apoyo de quien lo alimenta, que sepa verlo en esta nueva experiencia con calma y paciencia, evitándole la tensión por ansiedad o frustración, que sólo agravará su inconformidad, quizá sea excesivo esperar que acepte esta nueva experiencia con entusiasmo a menos que haya calmado en parte su apetito con leche proveniente de biberón o pecho.

Finalmente se dará cuenta de que también los sólidos le alivian el hambre, y puede ya no oponerse a iniciar su alimentación con ellos. Puede acelerarse también el aprendizaje ofreciéndole nuevos alimentos bien diluidos en leche con objeto de hacerlo fácil manejarlos.

Consejos para saber cuando no darle chupetes a un bebé

  • No le dé un chupete a un bebé que está teniendo problemas para subir de peso. 
  • Entonces, si su bebé tiene dificultades para amamantar (o si tiene problemas para mantener el suministro de leche), probablemente sea mejor hacerlo sin un chupón, al menos por ahora. 
  • También querrá considerar llevar a su bebé sin un chupete si ha tenido repetidas infecciones de oído.
  • Pero si tienes un bebé prematuro que no está ganando suficiente peso, un bebé probablemente no tendrá mucho efecto de una manera u otra. 
  • Y usar un chupón en realidad puede proteger a los bebés prematuros del SIDS, por lo que hable con su médico antes de descartarlo.
  • Si no desea que su recién nacido tenga un chupete en el hospital, informe a las enfermeras con anticipación, especialmente si tiene la intención de amamantar. 
  • Aunque uno o dos días de uso del chupete en el hospital no creará hábito, simplemente no tiene sentido presentar algo que no va a usar en casa.

¿Los chupetes pueden dañar el desarrollo de los dientes?

Es poco probable que los niños se dañen los dientes, la mandíbula o la mordida si dejan de usar un chupón cuando tienen 2 o 3 años, y es probable que su hijo no lo haga por tanto tiempo. Durante los años en que la mayoría de los niños usan un chupete, solo tienen sus dientes de leche. (Los dientes permanentes típica-mente comienzan a aparecer a los 6 años)

Dicho esto, cuanto más tiempo use su niño un chupete, mayor será la probabilidad de que afecte el desarrollo dental. Si alguna vez le preocupa esto, pregúntele al médico o dentista de su hijo para asegurarse de que la mandíbula y los dientes de su hijo estén bien.

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