MES A MES: Crecimiento y Desarrollo De Bebés De Tres a Seis Meses

por | 21 octubre, 2017

Crecimiento y Desarrollo

Crecimiento y Desarrollo Del Bebé

Este periodo se caracteriza por exploraciones en posición erecta, facilidad creciente para emplear las manos, exploración bucal y discriminación en la esfera social en aumento. Desaparecen dos de los primeros reflejos durante los meses quinto y sexto: el de la PTC y la respuesta de moro:

Crecimiento y Desarrollo

Cuando se le levanta desde posición en decúbito dorsal, la cabeza del lactante no sólo no cuelga hacia atrás, sino que la flexiona con interés hacia adelante para averiguar a donde va.

Al principio de este periodo le agradará sentarse bien apoyado y hacia el final, podrá componerse sólo durante unos instantes si se le tira hacia adelante de las manos.

Cuando se le sujeta en posición erecta progresa desde poder dejarse caer sobre los pies y soportar buena parte del peso de su cuerpo, hasta saltar activamente o sostenerse en pie.

Sus manos tratan de tomar más y más objetos, al principio sólo aquellos que están a su alcance; más tarde, conforme mejora su visión binocular, va tras cosas más retiradas, y con buena puntería.

Más y más objetos son llevados a la boca para examinarlos tactilmente.

¡Entre ellos van los pies!. A los seis meses empieza a mostrar que se acerca a la plenitud y sacude y arroja las sonajas u otros objetos que tiene en las manos.

Puede incluso empezar a cambiárselos de una a otra al final del periodo. Así, también las empieza a emplear más por separado que de manera simultánea. Puede rodar sobre sí mismo constantemente y ha aprendido a echarse para atrás cuando está sentado.

El babeo que generalmente se inicia a los tres o cuatro meses, y que la madre toma como signo de erupción dental inminente, puede ir seguido de aparición de uno o dos incisivos inferiores.

Desde el punto de vista social se ha hecho más juguetón, pero también más susceptible y parcial.

Crecimiento y Desarrollo

Crecimiento y Desarrollo

Desarrollo De La Capacidad Perceptual e Intelectual

Este periodo de tres meses se caracteriza por:

  • Crecimiento rápido del desarrollo sensorio-motor en circunstancias ambientales óptimas. La busca visualmente dirigida y la atención visual anuncian el comienzo de la intencionalidad nacida del niño.
  • El pequeño se interesa en modificar el medio para lograr sus finalidades. Ha mejorado, claro está, notablemente la capacidad para percibir y reconocer objetos y personas y es capaz de adoptar la actitud de experimentación y de prever las consecuencias de sus propios actos.
  • Cuando se le presenta un objeto desconocido, además de interés puede mostrar sorpresa animada. Sin embargo, en la etapa inicial de este periodo, al asir el nuevo objeto no trata de descubrir en qué estriba la novedad y lo usa como acostumbra hacerlo con los objetos que conoce.
  • Los comienzos de la intencionalidad o deliberación suelen advertirse inicialmente en los intentos para alargarla o repetir algún fenómeno interesante en el medio.
  • Cuando se balancea un juguete pequeño delante de los ojos del niño y después de inmoviliza, puede sacudir brazos y piernas o emitir sonidos con el propósito de que se reanude el movimiento oscilatorio interesante. El reconocimiento de objetos anuncia la reacción a lo extraño.
  • Si el nuevo objeto no es demasiado extraño ni atemorizador, lo investiga con la vista y la boca y lo incluye en su mundo cada vez más amplio de objetos que reconoce. Crecimiento y Desarrollo

Estimulación

Durante este periodo, son muy importantes la variedad ambiental y la estimulación de los órganos de los sentidos para apoyar el desarrollo intelectual rápido.

En esta etapa, niño es capaz de coordinar distintas impresiones visuales de un objeto y de identificarlo cuando se le presenta de otra manera.

También aprende a diferenciar entre los caracteres causales de un objeto y los que son básicos; comienza a reconocer a su madre cuando está vestida de otra manera o usa anteojos.

Durante la última parte de este periodo de tres meses se llega a una piedra miliar importante en la construcción de la realidad por parte del pequeño.

Los objetos comienzan a adquirir permanencia que excede de la percepción inmediata de los mismos por parte del niño.

Si deja caer un juguete, lo buscará breve tiempo. Aunque en etapa inicial la búsqueda puede ser sólo visual y limitarse a objetos que él sostiene, es activa y deliberada.

La percepción de los ruidos adquiere discriminación cada vez mayor, y el niño muestra signos de actitudes deliberadas u de iniciativa en este campo.

Se percata de los sonidos que él mismo emite e indica interés en los mismos al suspenderlos o reanudarlos.

El balbuceo le brinda placer, no sólo por la liberación de la tensión, sino en el sentido del dominio, por cuanto es capaz de proporcionarse a sí mismo estímulo sensorial. Crecimiento y Desarrollo

Crecimiento En La Capacidad Emocional y De Adaptación

Con el excedente de energía de que dispone, el interés del niño en su madre aumenta y la recompensa con creces son sonrisas y jugueteos cuando están juntos.

Asimismo, el padre y los hermanos adquieren mayor importancia al contribuir a la ampliación de los intereses exteriores.

En esta etapa de desarrollo el niño es tan afable, amoroso y digno de recibir amor que se acerca fácilmente a la imagen que quizá se halla forjado la madre en la fantasía durante la gestación. A esta edad aparecen signos de confianza y seguridad crecientes del pequeño.

Ahora puede esperar un poco desde que aparecen las primeras molestias del hambre hasta que requiere imperiosamente su alimento.

Este poder para retardar lo agradable y manejar su tensión aumentará progresivamente durante el primer año de vida.

Adaptación

Algunos niños adquieren esta capacidad de adaptación con rapidez; otros son más lentos para desarrollar tales reservas internas, pero todo lactante sano progresará en este sentido de manera gradual.

La velocidad de adaptación depende de una interacción entre la experiencia previa del pequeño de haber recibido cuidado a conciencia, y la aparición de nuevas capacidades, gracias a su sistema nervioso en desarrollo.

El pequeño cuyas necesidades han sido llenadas con prontitud durante sus primeros meses  de vida, no sufre pensando que le pueden faltar alimentos y amor; confía en lo contrario. Por lo mismo, está libre de miedo y frustración y puede dedicar energía a nuevos descubrimientos y hacerse sociable.

Observa que su capacidad de esperar mientras su madre está lista para darle lo que necesita es agradecida con sonrisas, palabras de sonido agradable y más abrazos. Esto lo estimula a hacer nuevos experimentos de sociabilidad.

Conforme mejora el control de sus músculos, desarrolla nuevas habilidades y experimenta el placer de la actividad independiente, que además le proporciona satisfacciones substitutivas adecuadas mientras espera que su madre la atienda. Crecimiento y Desarrollo

Cuidado Materno

Los periodos de cuidado materno se convierten en interludios agradables de sociabilidad. A esta edad, el niño se ha acostumbrado tanto a lo sistemático de su cuidado que lo espera con alegría, demostrándolo así con su comportamiento.

Su cara se ilumina, su respiración se acelera y mueve el cuerpo hacia su madre mientras ésta se prepara para alimentarlo.

Ella, en cambio, habla más libremente con él, porque tiene más confianza en la atención que proporciona, y ha observado que su pequeño está ahora más dispuesto a jugar.

Empieza a añadir muchos “extras” a sus cuidados, de la misma manera que lo hacen las enfermeras cuando un niño empieza a recuperarse de la enfermedad.

Ella da tiempo a sus “visitas” respondiendo a las insinuaciones de arrullos, murmullos, e incluso risa perfectamente desarrollada.

La madre reconoce el placer que le produce a su hijo estar en la bañera, y le permite disfrutar con más chapuzones. Le deja explorar sus manos, tórax y cabeza, su propio cuerpo y los utensilios de baño.

No tendrá estimulación suficiente “tomando” los objetos con los ojos. Necesita tenerlos en las manos para examinarlos bien y, si es posible, ponérselos en la boca para investigarlos del todo.

Personalidad

Tales “extras” no sólo le proporcionan experiencias que producen unas relaciones más cordiales entre madre e hijo, sino que ayudan a éste a diferenciar entre su propio cuerpo y las cosas del mundo externo. De esta manera, empieza a formarse el concepto del “yo”.

Mediante tales experiencias se adquiere conocimiento de uno mismo, y el ego o “yo” de la personalidad, empieza a desarrollarse. Esta parte de la personalidad es la medida entre los impulsos instintivos (el id) y las demandas del mundo externo.

Más tarde, el ego tendrá que tomar en cuenta las demandas de la conciencia (super ego) que se convierte en parte importante de la personalidad durante los años preescolares.

El ego ayuda al pequeño a resistir grados crecientes de frustración, mucha de ella originada en los conflictos entre los impulsos instintivos y los que espera su madre.

Durante los primeros seis meses, no ha establecido la diferencia completa entre él y el mudo externo, ni ha reconocido que su adre es una persona separada de él mismo. Ella es sólo un aspecto de un ambiente del que recibe mayor placer.

Para él, ella representa “el mundo entero”. Pero las múltiples impresiones del mundo exterior que ha ido recibiendo desde que nació harán que pronto descubra la diferencia entre su madre y el resto del ambiente.

Con su ayuda, el pequeño aprenderá a adaptar las nuevas capacidades de su mente a los patrones culturales de la familia. Así el ego crece y el pequeño se identifica a sí mismo como persona separada.

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