Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

por | 17 septiembre, 2017

Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Traumatismo Obstétricas Del Recién Nacido

Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Son la consecuencias más comunes y graves de los traumatismos que recibe una criatura durante el nacimiento. Como la cabeza es la parte fetal de mayor diámetro que debe recorrer el conducto genital, es la que tiene más probabilidades de lesiones cuando el proceso del parto es difícil. Las alteraciones bruscas y violentas en la forma del cráneo, como las que ocurre en los partos precipitados, en las extracciones de nalgas, es más probable que sean causas de lesión que si los cambios de configuración de la cabeza se producen de manera gradual, en un parto que progresa con lentitud.

Las diferentes porciones del encéfalo pueden sufrir daños transitorios o permanentes, si el riego sanguíneo de las mismas se ve comprometido por la producción de edema o hemorragia consecutiva a rotura de grandes vasos en respuesta al extraordinario esfuerzo realizado. Las hemorragias profusas es lo más común que se orinen por lesión de las venas que corren por la membrana que separa las dos mitades del cerebro (hoz) o en la que establece la división entre el cerebro y el cerebelo (tienda del cerebelo).

En los niños prematuros, los delicados vasos del plexo coroideo pueden reventar y causar hemorragia en el interior del sistema ventrículos cerebrales. Las lesiones intracraneales van seguidas de somnolencia anormal del recién nacido, dificultad para despertarse falta del reflejo del moro e incapacidad para la succión o la deglución. Si la presión intracraneal es elevada, el ritmo respiratorio es lento, irregular y periódico; el corazón late con lentitud; las fontanelas son prominentes, y los ojos se vuelven hacia adentro.

Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Puede haber espasticidad muscular generalizada, con arqueamiento de la cabeza y cuello y extensión de las piernas. También es posible que se presenten signos de irritación de la corteza cerebral, en forma de convulsiones generalizadas o de contracturas musculares convulsivas. La temperatura del cuerpo puede ser elevada o mantenerse próxima a cifras subnormales. En los casos benignos los síntomas quedan limitados a torpeza general, apetito escaso y vómitos ocasionales.

El pronóstico de las lesiones intracraneales varía de manera considerable según la extensión y localización del daño recibido. Cuando se afectan zonas extensas o vitales del cerebro, la mortalidad inmediata es elevada y los niños que sobreviven es probable que presente parálisis espasmódica o retraso mental en años posteriores. Si el daño cerebral es menos intenso puede ir seguido por restablecimiento de la criatura con desarrollo mental bastante normal. Más adelante pueden aparecer complicaciones neurológicas como hemiplejía, estrabismo convergente o ataques convulsivos. En algunos casos el restablecimiento es completo, sin dejar lesión residual. Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Síntomas y Tratamiento

  • El tratamiento no suele proporcionar resultados satisfactorios, porque rara vez hay oportunidad de contener la hemorragia o dominar el aumento de la presión intracraneal.
  • Cuando se supone que los síntomas han de cesar de manera espontánea, se ponen en práctica las medidas generales de sostén.
  • Si hay convulsiones está indicado el fenobarbital.
  • Para reducir las hemorragias se administra de ordinario vitamina K. En los niños en quienes no se obtenga respuesta, la alimentación y manipulaciones a que se les somete serán sólo las indispensables, y se instituirán las medidas destinadas a suministrar calor o hacer que ceda la hipertermia.
  • Algunas veces se alivia la presión intracraneal por extracción de líquido sanguinolento del conducto raquídeo, o de la superficie cerebral, por punción en este caso de la duramadre, efectuada en el ángulo lateral de la fontanela.
  • Puede repetirse este último método con éxito si la hemorragia quedó localizada en una zona de provista de paredes sobre la superficie cerebral (hematoma subdural).
  • La mejor conducta que puede seguirse en relación con las lesiones intracraneales es evitarlas por medio de asistencia toco-lógica prudente.
  • En circunstancias ideales, es posible bajar la mortalidad infantil por esta causa a menos de 1 por 100 de los nacidos vivos. Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

Fracturas

  • Algunas veces se producen fracturas durante el parto.
  • El hueso donde predominan es la clavícula. 
  • Se rompe por ejercer presión directa sobre ella con el dedo, durante la extracción del hombro. No requiere tratamiento especial, pues se trata de un hueso que se consolida con rapidez, formando callo, pero sin producir gran dolor o incapacidad funcional.
  • En casos excepcionales se descubren fracturas lineales del cráneo en niños cuyo nacimiento no ha ofrecido dificultades extraordinarias.
  • De no ir acompañadas por hemorragia intracraneal o depresión de un fragmento que comprime el cerebro, esas fracturas son de escasa importancia y curan pronto en raras ocasiones se puede romper el húmero a consecuencia de los esfuerzos para que el brazo se deslice hacia abajo, sobre la cara, en los partos de nalgas; al practicar las maniobras de versión y extracción también es posible fracturar el fémur.
  • La fractura de algunas extremidades suele ser aparente por la angulación que produce. Si el miembro se inmoviliza en posición correcta el hueso suele consolidarse bien.

 Parálisis Braquial 

  • Es una parálisis parcial de uno de los brazos, ocasionada por estiramiento excesivo de las fibras nerviosas que se dirigen desde el cuello hacia el hombro y el brazo.
  • El traumatismo se produce al forzar el hombro hacia la parte inferior del cuerpo durante las maniobras toco-lógicas.
  • El tipo más común de parálisis afecta a los músculos del brazo y respeta los de manos y dedos. El brazo cuelga al lado del cuerpo, con el codo en extensión y la mano en rotación interna.
  • En los casos benignos, cuando la lesión sólo resulta de estiramiento de las fibras nerviosas, sin rotura, la recuperación es rápida y puede ser total en tres semanas.
  • Si embargo, dicho este estiramiento casi siempre se acompaña por rotura de aquellas dentro de las vainas.
  • En tales circunstancias la recuperación de la criatura depende de la regeneración de los nervios a los cuales conducen hasta los músculos correspondientes las vainas que quedaron intactas.
  • Tal proceso suele tardar de dos a tres meses. Durante ese tiempo deberán hacerse movimientos de los músculos del hombro, con suavidad y darles masajes para impedir que se establezcan contracturas.
  • Cuando no se logra la recuperación en plazo de tres meses, es indicación de probable rotura y desprendimiento de las raíces nerviosas de sus conexiones con la médula espinal, en cuyo caso es posible que no se consiga la recuperación a menos de restaurar quirúrgica-mente las vías normales maniobra que es muy difícil de realizar. Lesiones Obstétricas Del Recién Nacido

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