Percepción y Reacción Del Bebé Del Mes a Los Tres Meses

por | 13 octubre, 2017

Percepción y Reacción Del Bebé Del Mes a Los Tres Meses

Percepción y Reacción Del Bebé 

En las primeras semanas de la vida el niño sólo reacciona de manera refleja y la corteza cerebral participa poco en la regulación. Carece aún de las capacidades perceptuales y sociales que necesitará para la vida en el mundo físico y personal que lo rodea. La adquisición de estos poderes es influenciada, en gran medida, por el estímulo que reciba de quienes lo atiendan. Debe adaptarse a su capacidad para reaccionar; la estimulación excesiva o el descuido dificultarán el proceso.

En el desarrollo participan maduración y aprendizaje. El conjunto de formas de conducta que ocurre de manera sucesiva para todos los sujetos tiene índole de maduración, principalmente, y, sin embargo, está bajo el efecto de la experiencia. Los efectos de la experiencia y la maduración se suman incluso en los aspectos más básicos de la conducta. Percepción y Reacción Del Bebé

Etapa Inicial

En etapa inicial, los factores ambientales estimulan sensibilidad corporal profunda y el niño responde únicamente en términos de necesidad interna. Aunque los órganos sensoriales reciben estímulos externos, carecen de significado y, en consecuencia, no se perciben consciente-mente en realidad en esta etapa temprana.

En términos generales, no le interesa el mundo que lo rodea, aunque obtiene satisfacción de los alimentos, recibe estímulos placenteros por la piel al ser tomado en brazos, mecido y mimado y goza de la voz de la madre.

Sin embargo, el estímulo de los órganos de los sentidos es necesario para que se desarrolle la recepción en cada modalidad, y la carencia de estos estímulos puede producir déficit en la eficacia del uso de cualquier órgano específico. Esta privación temprana puede tener repercusiones en lo que se refiere en los estímulos particulares que el niño necesitará para el aprendizaje ulterior fundado en la experiencia.

Desde la capacidad temprana para diferenciar entre forma y fondo, el niño debe aprender a conocer objetos por coordinación de experiencias diferentes con el mismo objeto. Se añade una nueva dimensión cuando adquiere control de los 12 pequeños músculos que mueven los ojos, de manera que puede recibir visualmente. Comienza a mirar tranquilamente el rostro de la madre, a luces intensas y objetos en movimiento. Su mirada absorta y extasiada no significa que perciba los objetos claramente, pues el desarrollo de las neuronas en el cerebro todavía no está lo suficientemente avanzado para brindarle un cuadro claro.

Si embargo, el gozo y la necesidad de estímulos visuales se comprueban por el placer que muestra al recibirlos, y por su llanto de infelicidad cuando no se satisface su “hambre visual”.

Percepción y Reacción Del Bebé

Al adquirir capacidad de seguir con los ojos objetos y luces, el niño también comienza a tener la facultad para coordinar los estímulos a varios órganos de los sentidos; los ruidos dirigen su atención visual y toma los objetos que están en el campo visual. Los estímulos repetidos también comienzan a suscitar reconocimiento perceptual conforme se establecen las primeras bases de la memoria.

Al acercarse al biberón, el niño comienza hacer movimientos de mamar que sugieren expectativa, y puede mostrar signos de que reconoce un juguete familiar. Sin embargo, en esta etapa los juguetes carecen de permanencia, según se comprueba porque no busca el juguete que ha desaparecido del campo visual.

Sobre este comienzo de reconocimiento perceptual y de reacciones se desarrollan los rudimentos de las relaciones sociales. Aunque todavía no es capaz de actuar independientemente para despertar respuestas en otros, pronto intervendrá en los intercambios mutual-mente remuneradores de una relación social en la cual cada parte obtiene placer, satisfacción y mayor auto-estimación.

A partir de la primera relación con la madre, el niño aprenderá a ampliar sus lazos emocionales a otras personas y a experimentar el intercambio de placer y estima que es la base para toda una vida de relaciones sociales ricas.

Necesidades: 

  • Las necesidades de estímulo del niño deben vigilarse cuidadosamente para que el grado que se proporcione fomente al máximo su potencial para crecimiento intelectual sin causar fatiga excesiva.
  • Si los estímulos son excesivos o la energía del pequeño está disminuida por enfermedad, debe protestar o retraerse del medio.
  • En caso de enfermedad, los estímulos internos utilizan gran parte de la energía, y tiene menos para dedicarla al crecimiento mental.
  • Los procedimientos de enfermería y diagnósticos deben cronometrarse cuidadosamente para brindar periodos ininterrumpidos de reposo.
  • Sin embargo, incluso durante las enfermedades, la escasez de estímulos puede ser perjudicial, pues origina apatía, detención y regresión del crecimiento intelectual y recurrir a su interior para obtener satisfacciones.

Cuando el niño muestra signos de que reacciona al medio, es responsabilidad importante de la enfermera brindar estímulos sensoriales en cantidad que pueda asimilar.

Si el niño debe permanecer en el hospital largo tiempo, estos estímulos sensoriales son imprescindibles para apoyar el desarrollo mental sano y conservar el contacto y el interés con el medio.

Si no se brindan estos estímulos, algunos niños presentan movimientos corporales extraños, de la índole de mover la cabeza de un lado a otro o mecer el cuerpo, técnicas de auto-estimulación que se han convertido en más interesantes y satisfactorias para ellos que sus contactos con el mudo exterior.

Desde el punto de vista psicológico, se encuentran a nivel del neonato. El cuerpo y las necesidades corporales han seguido siendo el foco del interés. Por haber recibido escaso placer de las personas, son incapaces de gozar del mundo exterior. Percepción y Reacción Del Bebé

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Succión, Necesidad Instintiva Legítima 

Algunas madres o enfermeras que están alborozadas cuando un lactante succiona bien al comer, se inquietarán y molestarán sin razón si la misma necesidad instintiva aparece entre las horas de comer. La necesidad de chupar está en su apogeo durante los tres o cuatro primeros meses, cuando el pequeño debe depender de algo que le satisfaga.

Algunos lactantes pequeños aprenden a llevarse los pulgares u otros dedos a la boca, pero como controlan mal la posición de su cuerpo, no se puede confiar en tal tipo de propia satisfacción. Si la necesidad de succión del lactante es tan intensa que no queda satisfecho con la de la comida, se frustra. Contrariamente a lo que muchas madres y enfermeras piensan, tal frustración aumente la necesidad de succionar, más que la disminuye.

Así, los intentos para enseñar a un niño a no chuparse los dedos pueden ser contraproducentes al hacer que se deseen más. Cuando el desarrollo neuromuscular del lactante progresa al punto de poder dirigir las manos hasta donde quiere, es probable que recurra a chuparse el pulgar para satisfacer algún anhelo insatisfecho que tenga.

Los intentos para evitar la prolongación anormal de la succión del pulgar empiezan en realidad al nacer y se extiende por todo este periodo de enorme necesidad de chupar. Si se da amplia oportunidad al pequeño para hacerlo, su necesidad disminuirá gradualmente y desaparecerá durante la segunda parte del primer año de vida, cuando sus manos encontrarán muchas nuevas ocupaciones por las que puede descargar sus tensiones y obtener placeres substitutivos. Se pone en libertad el comportamiento infantil conforme la sucesión normal de los acontecimientos da al pequeño control creciente sobre sí mismo y el mundo que lo rodea. Percepción y Reacción Del Bebé

Observaciones

  • Las observaciones de Levy en las clínicas de bienestar infantil y durante los experimentos con cachorros de perro confirman la teoría de que aparece succión del pulgar porque el pequeño no satisface su necesidad de succionar durante la alimentación.
  • El autor encontró que los niños alimentados cada tres horas se chupaban menos el pulgar que los que lo hacían cada cuatro horas.
  • También influyó la duración de la alimentación.
  • Los que lo hacían solamente durante 10 minutos en cada comida tenían mayor disposición para chuparse el pulgar que los que lo hacían durante 20 minutos o más.
  • En sus experimentos con perrillos el Dr. Levy descubrió que los que eran separados de la ubre al poco tiempo amamantarse y se les seguía alimentando con un cuentagotas, se chupaban sus propias patas y piel y lo hacían con los demás cachorros de la camada. El comportamiento de estos perrillos frustrados recordaba  el de los niños que no han tenido succión suficiente durante su amamantamiento.
  • Las necesidades de succión son muy variables en cada lactante.
  • Muchos llenan fácilmente sus necesidades al alimentarse con biberón o al pecho.
  • Otros con necesidad de succionar más poderosa forcejearán llevándose las manos al rostro y buscando algo para frotarse la nariz o chupar.
  • Esto es una señal para revisar la alimentación del pequeño.
  • La prevención de chuparse el dedo debe hacerse antes que haya obtenido su propio substitutivo del pezón.
  • Si esperamos más tiempo, será más difícil para él liberarse del placer recién encontrado sin un largo periodo de frustración.
  • Debe dejarse jugar a los lactantes alimentados al pecho con los pezones de la madre si están en buenas condiciones. Percepción y Reacción Del Bebé

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